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DHYANA Y SAMADHI

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DHYANA Y SAMADHI

Profesor de yoga Lucía Liencres

Lucía Liencres

TIPO DE YOGA

Filosofía

DURACIÓN

8 min

NIVEL

Todos los niveles, Principiante, Intermedio, Avanzado

INTENSIDAD

FOCO

SOPORTES

No

POPULARIDAD

621 yoguis lo han visto

PROGRAMA

LOS 8 PASOS DEL YOGA

PLAN

Premium

DESCRIPCIÓN

DHYANA: meditación.
Literalmente, la palabra medi-tar está formada por: “medi” = medio,centro, y “tar” = estar, stay, stare.
Meditar es “estar en el centro”, y ese centro es el objeto que elegimos para enfocarnos en la práctica. Lo más sencillo y más fácil para elegir es, normalmente, la respiración. Porqué es algo que siempre está con nosotros, fácil de notar, y a lo que normalmente no prestamos mucha atención.

Hay distintos «objetos de meditación» que varían en las distintas tradiciones: podemos meditar enfocándonos en la respiración, en las sensaciones corporales, en los sonidos a nuestro alrededor, mirando a una vela, creando una imagen mental, repitiendo un mantra (silenciosamente o no), pero todas estas técnicas tienen algo en común: en todos los casos se trata de elegir un objeto / foco de meditación y centrarnos en ello. Nos daremos cuenta de que nuestra mente empezará a divagar muy pronto, alejándose del objeto de meditación, porqué llegarán pensamientos o incomodidades físicas, así que nuestra tarea es, en cuanto nos demos cuenta de que nos hemos distraído, traer la mente de vuelta a nuestro foco de atención con amabilidad y sin frustración, todas las veces que sea necesario.

Para empezar a meditar no necesitas dedicar muchísimo tiempo, ni elegir un lugar o contexto especial: puedes sentarte de forma cómoda en tu casa, poner una alarma de 5 minutos, y observar tu respiración tal y como se manifiesta espontáneamente, enfocándote en tu nariz, o en el pecho, o en el abdomen, notando las sutiles sensaciones que se producen en esas zonas de tu cuerpo cuando respiras.

Vivimos todos de forma muy acelerada, somos multitarea y hacemos mil cosas a la vez – nuestra mente es como un mono, que salta de rama en rama todo el rato, y justo así la representa la tradición budista. Pensamos, planificamos, controlamos, organizamos, repasamos, recordamos… La práctica de meditación nos ayuda a lidiar con todo ello: con el tiempo empezamos a conectar con un lugar más profundo en nuestro interior, que siempre está en calma, a pesar del oleaje continuo de nuestras mentes y nuestras vidas. Es un poco como las profundidades del mar, que siempre están en calma, a pesar de que haya tempestad en la superficie.

SAMADHI: estado de superconsciencia producido por una profunda meditación, en la que el aspirante individual se hace uno con el objeto de su meditación. Éxtasis o estado de superconsciencia.

La libertad, es decir, samadhi, sólo puede alcanzarse mediante una conducta disciplinada y la renuncia de los placeres y apetitos sensuales. Esto se consigue a través de abhyasa y vairagya.

Abhyasa (práctica) es el arte de aprender lo que hay que aprender a través del cultivo de la acción disciplinada. Esto implica un esfuerzo prolongado, celoso, tranquilo y perseverante.

Vairagya (desapego o renuncia) es el arte de evitar lo que hay que evitar (la consciencia se desapega de la agitación intelectual y emocional).

La mente humana puede operar en el estado de conciencia vigílica o racional (conocimiento de las cosas que percibimos), y la inconsciencia (por ejemplo los latidos del corazón). Hay un plano superior que es el del estado de éxtasis o samadhi o superconsciencia.