Descubre el significado de vipassana, una meditación para conocerte mejor a ti mismo: qué necesitas, cómo practicarla y por qué. Empieza a meditar, y mucho más

Este es un artículo invitado de Antonio Herrero Estévez, del blog Ricos y Libres, en el que responde a nuestras preguntas sobre la meditación vipassana.

Hay una fuerza interior que te da la vida, búscala. En tu cuerpo hay una joya preciosa, búscala. Oh, sufí errante, si estás en busca del mayor tesoro, no mires fuera, mira dentro, y búscalo – Rumi.

Qué es la meditación vipassana

Desde hace muchos años me hago la misma pregunta: ¿qué querían decir los griegos con nosce te ipsum? Ya sabes, con esas letras escritas sobre el panteón de Apolo en la ciudad griega de Delfos, que significan «conócete a ti mismo«.

En los libros, vipassana significa ver las cosas como son en realidad.

No como queremos nosotros que sean, sino como son en realidad. Es decir, a través de la práctica de vipassana se va quitando el condicionamiento de nuestra mente para que lo que veamos no dependa de nosotros y de nuestra manera de ver el mundo, y así podamos verlo tal como es. Sin filtros. Digamos que vipassana te quita las gafas con filtro para que dejes de ver el mundo de color rosa.

Es decir, vipassana es un acercamiento a la realidad.

En la práctica, los retiros de meditación vipassana consisten en dos partes claramente diferenciadas: en la primera parte, desarrollas tu concentración practicando una meditación llamada «Anapana», en la que te centras exclusivamente en la zona del labio superior, en percibir cómo entra el aire y cómo sale, y cómo este roza las aletas de tu nariz.

¡Así durante tres días y medio! Eso lo que hace es aumentar tu percepción, tu sensibilidad.

En la segunda parte llega la meditación vipassana. Una vez que hemos «afilado» nuestra mente y que somos capaces de concentrarnos más y mejor, empezamos a sentir las diferentes partes del cuerpo de manera ordenada.

Ejemplo: intenta sentir el pie derecho, la pantorrilla derecha, la rodilla derecha, el muslo derecho… Luego lo mismo, pero con la pierna izquierda; después trata de sentir la cadera, los órganos sexuales, el abdomen, el plexo solar, el pecho, la mano izquierda, la muñeca izquierda, el codo izquierdo, etc. Y así sucesivamente, sintiendo cada parte del cuerpo.

A medida que vayas desarrollando más capacidad de concentración, serás capaz de sentir, de percibir, más partes de tu cuerpo. Lo que antes estaba oculto, empieza a desvelarse ante ti.

Todo este escáner del cuerpo ha de hacerse tratando de no juzgar; es decir, si por ejemplo sientes un dolor en alguna parte, en lugar de pensar que es algo negativo o algo horrible, tienes que tratar de evaluarlo como lo que es: una sensación. ¿Y si la sensación es muy placentera? Tampoco debes juzgarla como algo alucinante y dejarte arrastrar por el placer, sino juzgarla como lo que es: una sensación.

¿Qué es para ti la meditación vipassana?

Dicho esto, para mí la meditación vipassana es una técnica perfectamente explicada que te lleva de manera ascendente y progresiva hacia el desarrollo de tu conciencia, de tu concentración, de tu percepción y, lo que es más importante si cabe, de tu compresión hacia los demás y hacia ti mismo.

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Creo, además, que vipassana es una técnica que:

  • Te va quitando, perdón por la expresión, la tontería.
  • Te va poniendo, perdón por la soberbia, la sabiduría.
  • Te hace comprender, y ver la diferencia, entre qué es tu mente y qué eres tú.
  • Te hace comprender:
  • Por qué sufres. Por qué las personas sufren.
  • Cómo puedes dejar de sufrir.
  • Qué son los pensamientos. Por qué tenemos pensamientos compulsivos.
  • Qué es el miedo. Por qué tenemos (somos) miedo.
  • Qué es el amor. Por qué tenemos (somos) amor.
  • Qué es el dolor físico y mental. Por qué tenemos dolor. Cómo comprender el dolor. Cómo apaciguar el dolor.
  • Qué son las emociones. Qué son las sensaciones corporales.
  • Por qué reaccionamos ante las situaciones, ya sean placenteras o desagradables.
  • Qué es nuestro ego. Qué es el ego de los demás.

Eso…, y mucho más, es vipassana para mí.

Este tipo de meditación es un camino muy largo, infinito, de conocimiento, y por eso quizás la mayor aventura que he conocido en toda mi vida, y seguro la más divertida…

¡Y la más dura 😉!

¿Cómo se hace la meditación vipassana?

Antes de nada, te dejo un vídeo para introducirte en la meditación, y que lo que viene a continuación no te suene a chino.

¿Preparado? Vamos allá.

En primer lugar, te pido un favor. ¿Puedes tratar de sentir tu mano derecha? Supongo que ya lo sabes, pero para sentirla tienes que concentrarte y llevar tu atención a tu mano derecha.

¿La sientes? ¿Sí? Vale… pero, ¿qué sientes exactamente?

Quizás sencillamente sientes que está ahí, como parte de ti, su volumen, o quizás sientes algo dentro moviéndose; quizás cosquillas, quizás una tenue palpitación; quizás calor o tal vez frío…

Estarás de acuerdo conmigo  en que, al sentir tu mano, ya te has conocido un poco más, que ya has dado el primer paso hacia nosce te ipsum.

Vale. Si ahora te digo que trates de sentir el interior de la palma de la mano, justo en el centro, una zona como de 3 cm de diámetro, ¿podrías? Para ello necesitarás más concentración, más atención.

Si te resulta muy difícil eso, trata de sentir el dedo índice.

Si lo consigues, verás cómo pasas de sentir algo grande (la mano) a algo pequeño (un punto de la mano o un dedo); pasas de algo «burdo» a algo sutil. Y lo que es más importante, al hacerlo desarrollas la concentración, pues para sentir algo más pequeño necesitamos concentrarnos más.

Prepárate.

Ahora imagínate que te digo que, si desarrollas tu concentración aún más, serás capaz de sentir, a la perfección, una zona de un centímetro de tu mano. Que serás capaz de sentir una zona de un milímetro. Que, como si te hicieras pequeñito, o diminuto, podrías sentir los pliegues que hacen las huellas dactilares de tu dedos. Que podrías sentir los músculos de tu interior. Los huesos. El interior de los huesos. La sangre fluyendo a través de tu mano…

¿Y hay más?

Sí… querida lectora, querido lector, mucho más.

Imagínate que te digo que si desarrollas tu concentración serías capaz de sentir los órganos de tu cuerpo. Y las células. Y los átomos. Y las partículas subatómicas hasta llegar a la partícula más pequeña del universo material.

¿Por qué empecé a practicar vipassana?

La respuesta es sencilla: porque algunas de las personas más sensatas que había conocido, algunas de las más tranquilas, algunas de las más felices, meditaban. Y a mí me gusta la sensatez (aunque aún no tenga mucha); me gusta la tranquilidad (de esa voy teniendo cada vez más) y la felicidad, como lo que busco en la vida, seguramente al igual que tú.

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Sí, ¿pero por qué vipassana en concreto? Por dos razones:

  1. Porque es la técnica más rigurosa y potente que he conocido.
  2. Porque me gusta zambullirme de lleno en las experiencias, y diez días de meditación, meditando diez horas al día se parece mucho a lo que yo entiendo por zambullirme en algo.

¿Quién puede practicar vipassana? ¿Qué se necesita?

Al igual que con el yoga, toda persona que haya encontrado en sí misma la disciplina puede practicarla.

Me explico. Todos poseemos disciplina, pero no todos la hemos encontrado. Los retiros de vipassana, que es donde se enseña la técnica, son duros. Por eso hay que estar preparado desde casa; a los cursos hay que ir con los deberes un poquito hechos.

Respecto a qué se necesita: voluntad, un cuerpo y una mente.

Eso es todo.

¿Por qué creo que es importante que la meditación vipassana llegue a la gente?

Porque la verdad te hace libre.

Además de eso, porque con la práctica continuada de la meditación vipassana puedes comprobar cómo tus cabreos diarios, tus disgustos, tus junglas emocionales, tus avismos de tristeza, van disminuyendo cada vez más.

¿Sabes lo que significa eso?

Que el amor se va abriendo paso en ti, y el mundo necesita amor. Mucho amor. El mundo necesita personas capaces de comprender el dolor propio y ajeno, necesita personas dispuestas a dar un abrazo o una sonrisa, necesita cada vez más personas calmadas, relajadas, muy activas, muy atentas y muy rápidas… pero sosegadas por dentro.

¿Con qué obstáculos me he encontrado en el camino dentro de esta disciplina?

Tengo una buena y una mala noticia.

  • ¿La mala primero? Con muchos. Muchísimos.
  • ¿La buena? Todos ellos van desapareciendo a medida que voy progresando en el camino.

Te citaré un par.

1. Cuando terminas un retiro te recomiendan que medites dos horas al día. Una hora por la mañana y otra por la tarde. ¡Eso es imposible! me dije el primer día. ¿Cómo voy a encontrar todo ese tiempo en un día normal? Así que ni lo intenté y me conformé con practicar mi media hora diaria por las mañanas y ya está.

Lento, pero seguro afirmé, pues yo no soy tan disciplinado como otras personas.

Media hora no solo no es mucho, sino que no te da tiempo a profundizar en la práctica y, por lo tanto, tu mejora diaria se reduce a casi cero.

¿La buena noticia? compruebo que, tras cada retiro, aumento mi tiempo de meditación diaria de una manera completamente natural. Es decir, me apetece, me fluye sentarme, no me cuesta, ¡me lo pide el cuerpo! Dentro de no mucho, si las cosas siguen su curso, meditaré no solo dos horas, sino quizás más o mucho más.

No hay límites para una mente centrada, y una mente centrada es lo que se obtiene después de cada retiro.

bipasana: una meditación universal

Grupo de retiro.

Fuente: Ricos y Libres.

2. El dolor físico en los retiros puede llegar a ser muy intenso, y a menudo piensas que no vas a ser capaz de soportarlo y que no tiene ningún sentido soportar esa tortura.

¡Abandono! ¡Dejo esta casa de locos! pienso sin falta en todos los retiros.

¿La buena noticia? Eso también pasará… Tu única tarea en los retiros es aguantar un día más, una hora más.

Sé que diez días parecen mucho, pero… ¿eres capaz de estar un ratito más? Bien, pues céntrate en solo ese ratito y olvida el resto. Según vayas progresando en el camino, el dolor quizás seguirá, pero tu manera de enfocarlo, tu manera de reaccionar ante él, será completamente diferente.

Solo recuerda: estás ahí para experimentar la realidad. El dolor. El placer. La ansiedad. Estás conociéndote, estás descubriéndote, y puede que en ese autodescubrimiento encuentres cosas que no te gusten y otras que preferirías no ver… pero ya conoces lo que dicen sobre los hábitos… ¿no?

Quien está dispuesto a hacer cosas difíciles, tiene vidas fáciles.

¿Qué consejo le daría a alguien que esté pensando en empezar a practicar vipassana?

Antes que nada, te doy la enhorabuena por el mero hecho de planteártelo. Fíjate en esta frase que dijo Wayne Dyer:

Al final conectarás con tu objetivo y empezarás a actuar en consecuencia, pero para empezar debes pensar en ello«.

Quizás no lo sabes, pero si has llegado al punto de tu vida en el que estás pensándolo y vas a tomar acción, es que ya llevas un largo camino a tus espaldas, por eso, enhorabuena por llegar hasta ahí.

Ahora solo te queda seguir caminando con la frente alta, con la voluntad firme, con la paciencia grande, con la verdad por delante.

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Con firme determinación.

¿Más consejos? Claro, por supuesto, pero dejemos que sea Buda quien lo dé esta vez:

Atta hi attano natho. Atta hi attano gati.
Tú eres tu propio maestro. Tú creas tu propio futuro.

Gracias, muchas gracias por leerme.

Antonio Herrero Estévez, autor de Ricosylibres.com, un blog que no deberías conocer porque casi seguro no te vas a creer nada de lo que hay escrito en él.

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