Cómo es la respiración en yoga: aprende a respirar conscientemente

Seguro que sabes que respiras (si no estás seguro, por favor, compruébalo ya mismo). Algo incuestionable es que todos respiramos, si estamos vivos. Pero ¿sabrías decirme cómo es tu respiración? ¿A qué velocidad? ¿Si lo haces igual por una fosa nasal que por otra? Eso ya cambia las cosas.

Tu mente es tu instrumento. Aprende a ser su jefe y no su esclavo.

En yoga pasa lo mismo; respiramos mientras hacemos las posturas o acompasamos la respiración con cada movimiento para cambiar de una a otra (o al menos se intenta). Pero pocas veces somos conscientes de la respiración en esos momentos. Casi se podría decir que, solo cuando terminas la práctica y te dedicas unos momentos en savasana, es cuando «escuchas» tu respiración, cuando la controlas.

De hecho, como su propio nombre indica, pranayama está compuesto por prana (energía) y yama (control): control de la energía (anda, ahora encaja esto).

Entonces, ¿hay una respiración para hacer yoga?

Digamos que para hacer yoga es necesario tener un control de nuestra respiración y diferenciar la respiración abdominal de la torácica.

En este caso, ujjay (respiración victoriosa o triunfante) es un tipo de respiración que te da la fuerza necesaria y la concentración para realizar cualquier asana o postura de yoga. Este tipo de respiración te ayuda a centrarte en el momento presente, dejar tus pensamientos a un lado y realizar con perfección las asanas de yoga.

No obstante, hay diferentes tipos o técnicas de respiración en función del objetivo que persigas:

  • Pranayama para relajarte.
  • Pranayama para equilibrar la energía.
  • Pranayama para energizar y activar (aquí estaría ujjayi).
  • Pranayama para concentrarte.

Sea cual sea el que elijas, es recomendable hacerlo antes o después de la práctica.

¿Y cómo sé que estoy respirando bien?

Respiramos siempre por la nariz, nunca por la boca; se inhala y se exhala por la nariz, intentando igualar ambas (puedes contar respiraciones si te es más sencillo), pero sintiendo que la respiración fluye a través de la garganta con cada inhalación y con cada exhalación.

Aquí te explico cómo hacerlo paso a paso:

  1. Siéntate en el suelo con las piernas dobladas.
  2. Estira la espalda creando espacios entre cada vértebra, y cierra los ojos.
  3. Inhala lentamente por la nariz y exhala con la boca generando un suspiro sonoro “HHHAAA”.
  4. Cierra la boca y exhala por la nariz, haciendo que tu glotis siga en la misma posición. Sigue escuchando ese murmullo a través de tu garganta, todo el tiempo.
  5. Igual que con la exhalación, mantén la glotis ligeramente cerrada también mientras inhalas, produciendo el mismo sonido por la garganta.

¿Por qué debo integrar respiración ujjayi en mi práctica?

  • Hace que se calienten tus articulaciones, se flexibilicen los músculos, que tu sangre fluya y que, por tanto, tus células se oxigenen.
  • Hace que al estar solo pendiente de la respiración te concentres mejor en la práctica.
  • La intensidad y duración de cada inhalación y exhalación se igualan. La exhalación siempre suele ser mayor, por tanto, cuando las igualas, entra más oxigeno en tu cuerpo y, por tanto, más energía (sin forzar para no marearme, alguna vez me ha pasado).
  • El oxígeno circula libremente por mi cuerpo y libera los canales o nadis por los que circula toda la energía, y esto hace que entres en conexión con los bhandas, las llaves energéticas de nuestro cuerpo (hablaré de ellos en otro post).

Después de esto seguro que no te pierdes ni una clase más

Respira para detener el diálogo interno, podrás escucharte y saber qué quieres.

Integrar ujjayi en tu práctica te ayudará a encontrar el equilibrio, a calmarte y a mantenerte enfocado en las posturas.

Lucía te enseña cómo hacerlo en este vídeo:

Namasté