Todo lo que necesitas saber para empezar a practicar yoga en casa

La situación que vivimos en estos momentos ha puesto en valor cosas tan esenciales como la necesidad de conectar con uno mismo, pasar tiempo haciendo lo que realmente quieres, vivir el presente o disfrutar de lo que tienes.

En medio del desierto de la soledad, ahí es donde me encontré a mí mismo – Anónimo.

Por difícil que sea la situación, no podemos dejar de hacer las cosas que nos aportan felicidad; no podemos dejar de cuidar nuestra salud ni, por tanto, dejar de practicar yoga, porque ahora más que nunca es lo que necesitamos.

Desde que surgió la pandemia, somos muchos los que hemos tenido que adaptar nuestros hábitos y rutinas; aprender a pasar más tiempo en casa y a amoldar este espacio a nuestras nuevas necesidades. Ya sea en casa o fuera de ella, practicar yoga es posible. Y a continuación te doy las claves para ello.

1. Crea un espacio confortable

Seguro que, si teletrabajas, ya te habrás hecho con un espacio en tu casa. Si no, este es tu momento. Destinar un espacio para realizar yoga puede ayudarte a crear una rutina regular en tu práctica.

El dormitorio o una sala de estar tranquila son lugares perfectos para ello. Evita zonas de paso o muy transitadas en los momentos en los que vayas a practicar, para intentar crear una atmósfera de paz y tranquilidad. Cuando haga buen tiempo, puedes salir a la terraza o al jardín; cambiar de espacio aportará un aire fresco a tu práctica.

No es necesario que pintes una habitación al estilo zen, pero sí que debe ser un espacio tranquilo y amplio para que puedas practicar con total libertad y comodidad. Te doy aquí algunos consejos:

  • Coloca lejos el ordenador y el móvil, pues interfieren de forma negativa en tu relajación.
  • Mantén este espacio limpio y ordenado.
  • Decora el espacio con elementos que te produzcan calma y bienestar (velas, inciensos, fotografías, amuletos…). Haz tuyo este espacio.
  • Pon todos los soportes que utilices cerca (cojines o zafú, bloques, cinturón…). Tenerlos a mano harán que los uses siempre que lo necesites.
  • Intenta que esté alejado de ruidos, al menos durante tu práctica.

2. Usa los accesorios adecuados

Todos nos hemos hecho la pregunta de qué necesitamos para practicar, y lo mejor de todo es que para empezar a hacer yoga solo necesitas una esterilla cómoda y antideslizante, es decir, que no resbale (grip o super grip). Existen muchos tipos de esterillas en el mercado, pero no te guíes en exceso por el precio.

Te voy a dejar un resumen de las nuestras:

  • Mat de caucho super grip: un mat ecológico, superadherente y con sistema de alineación para ayudarte en tu práctica. Está libre de siliconas, pegamentos tóxicos y PVC. Mide 185 x 68 x 4 mm grosor y pesa 2,5 kg. Lo tienes disponible en tres colores: azul, rosa y negro, y con el diseño de chakras.
  • Travel mat caucho super grip: mismas características que el anterior, pero tan solo pesa 1,5 kg y su grosor es de 2 mm.
  • Mat de microfibra: la superficie está hecha de microfibra con tintas a base de agua y la base está fabricada con caucho natural, eco-friendly, biodegradable y reciclable. Mide 178 x 61 x 4 mm de grosor y pesa 1,5 kg.

Si quieres más información solo tienes que escribir a pedidos@theclassyogashop.com 😜

Si te preocupas por la naturaleza, también puedes encontrar esterillas orgánicas que ayudan a conservar el medioambiente. Los bloques o ladrillos de yoga son ideales especialmente cuando tienes un cuerpo rígido.

Te recomiendo que antes de nada, investigues sobre los diferentes accesorios que existen y que elijas aquellos que te permitan que tu práctica sea lo más productiva posible.

Otras marcas que te pueden interesar son: Jade, Liforma, Manduca Eco Pro, Lululemon…

3. Elige un tipo de yoga

Como comenté en post anteriores, existen tantos tipos de yoga que siempre encajarás más con uno que con otro, o con varios. Eres tú quien hace del yoga su propia práctica; siempre puedes enfocarte más en aquellos aspectos de la práctica que te vayan mejor por tu carácter, condición física, valores, etc. Y ello determinará el tipo de yoga que elijas.

Antes de ponerte a practicar yoga, te recomiendo que te plantees qué vas a hacer y cuál es la planificación que vas a seguir. Si tienes suficiente experiencia y conocimiento, puedes ser tú mismo quien prepare la rutina que vas a seguir.

El éxito es la suma de pequeños esfuerzos repetidos día tras día – R. Collier.

Una práctica de yoga en casa puede ser individual o grupal, si consigues que se unan tus amigos o familiares 🙂 Si ya tienes una práctica regular, puedes adaptarla; dejarte llevar por tu cuerpo y ser creativo. Si necesitas estar más tiempo en una asana o postura, en una respiración o meditación, hazlo.

4. Usa internet

Las nuevas tecnologías han permitido que podamos disponer de una gran variedad de clases de yoga con un solo clic. Solo necesitas el ordenador y el teléfono móvil para poder seguir las clases online, ya sea en el salón de casa o en el jardín. Existen clases online de pago, pero también clases gratuitas que puedes encontrar en YouTube.

También hay estudios como THECLASSyoga que hacen las clases de yoga en directo, que como alternativa están genial para aquellos que no tienen la posibilidad de ir a un estudio o no tienen un profesor o estudio cerca. Las clases online son siempre un buen complemento para tu práctica presencial.

Desde casa puedes estar más contigo mismo y darte cuenta de si estás cómodo en ese espacio. Además de que cualquier practica podrás verla en cualquier momento, repetirla tantas veces como quieras, coger detalles, fijarte en el profesor… Cosas que no podrías hacer en una clase presencial.

Existen igualmente tutoriales online o libros de yoga que te ayudarán establecer una rutina correctamente. Eso sí, te recomiendo que repitas una y otra vez las clases para ir afianzándote en las posturas y poco a poco ir creando una secuencia.

5. Busca el momento oportuno

Es cierto que madrugar, de poder elegir, no suele estar en nuestro diccionario. Y menos si por cuestiones laborales no tenemos la obligación de hacerlo. Sin embargo, y como bien dice el refrán: “Si quieres llegar lejos, levántate pronto”.

Comenzar el día practicando yoga es ideal, ya que mantiene altos los niveles de energía durante todo el día y despeja la mente para poder afrontar el día de una manera completamente distinta: sin prisas, sin estrés, sin ruido… Te recomiendo que leas el artículo que publiqué sobre practicar yoga por la mañana para que veas todos sus beneficios.

La constancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan fruto – Anónimo.

No obstante, muchas personas disfrutan más realizando yoga por la tarde. Busca el momento que mejor encaje con tus gustos y con tu horario, pues cualquier hora del día es buena para calmar la mente y liberar el estrés acumulado.

6. Calienta

Como en cualquier ejercicio físico, el calentamiento es imprescindible antes de someter el cuerpo a posturas intensas, ya que de no hacerlo puedes sufrir lesiones.

Es ideal comenzar con posturas menos complejas (posturas sentadas) y de respiración, para despertar el cuerpo y tomar conciencia antes de pasar a posturas más intensas.

7. Disfruta de la práctica

Por si no lo sabías, esta es la clave principal. ¿De qué sirve hacer algo si no te lo pasas bien haciéndolo? Está comprobado que es más fácil repetir actividades que producen bienestar y alegría que aquellas que no nos motivan, ya que activan nuestro sistema de recompensa del cerebro.

Y, si además vemos resultados, nuestra motivación aumentará. Como he dicho antes, haz del yoga un hábito y un hobbie; de esta forma te costará menos esfuerzo encontrar ese momento del día para mejorar tu salud y tu equilibrio mental.

«20 minutos diarios de yoga aportan mayores resultados positivos que dos horas de práctica ocasional» – Sara Lucía Villalpando.

Si ya lo has probado, sabrás la cantidad de beneficios que el yoga te puede aportar:

  • Reduce el estrés al influir sobre los niveles de cortisol del organismo.
  • Mejora la flexibilidad.
  • Aumenta la fuerza y el tono muscular.
  • Favorece la recuperación; es una forma de descanso activo.
  • Aumenta el equilibrio y la coordinación.
  • Mejora el estado de ánimo porque favorece la liberación de serotonina y endorfinas.
  • Mejora la concentración especialmente cuando se trabaja el drishti (dirección de la mirada).

Práctica

Te dejo aquí una práctica de 20 min que podrás hacer donde más te guste 🙂

Namasté ✨