Cómo saber si sufro ansiedad y qué hacer para aliviarla

La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud. Por ejemplo, puedes sentirte ansioso cuando te enfrentas a un problema en el trabajo, o antes de hacer un examen o de tomar una decisión importante.

Puede hacer que sudes, te sientas inquieto y tenso, e incluso tener palpitaciones. Puede ser una reacción normal al estrés. Aunque la ansiedad puede ayudar a enfrentar una situación, por ejemplo dándote un impulso de energía o ayudándote a concentrarte, para las personas con trastornos de ansiedad el miedo no es temporal y puede ser abrumador.

No se conoce la causa de la ansiedad, pero factores como la genética, la biología y química del cerebro, el estrés y su entorno pueden tener un papel importante.

Los síntomas pueden empezar en la infancia o en la adolescencia y continuar hasta la edad adulta. A modo genérico, algunos de ellos pueden ser:

  • Sensación de nerviosismo, agitación o tensión.
  • Respiración acelerada (hiperventilación).
  • Sudoración o temblores.
  • Sensación de debilidad o cansancio.
  • Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual.
  • Tener problemas para conciliar el sueño.
  • Padecer problemas gastrointestinales (GI).
  • Tener dificultades para controlar las preocupaciones.
  • Tener la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad.

Es importante que sepas que el uso de cafeína, otras sustancias y ciertos medicamentos pueden empeorar estos síntomas.

Puedes hacer algo

Es probable que a lo largo de tu vida experimentes ansiedad y te encuentres más inseguro, inquieto, nervioso, preocupado… etc. Esto ocurre cuando dejas de vivir en el presente y te preocupas demasiado por el futuro.

El yoga nos trae al momento presente, el único lugar donde la vida existe. – Ellen Brenneman

Seguramente, lo primero que hagas sea pedir ayuda a un profesional médico y este te dará los fármacos necesarios en el caso de que los necesites, pero existen otras herramientas muy útiles como el yoga que van a ayudarte a relajar tu cuerpo y tu mente haciendo que tu ansiedad disminuya.

Cada vez son mas los estudios que hablan de la infinidad de beneficios que tiene el yoga para calmar la ansiedad; y es que, al practicar yoga, aprendes a respirar de forma correcta (consciente y profunda) y a tener plena atención en las diferentes posturas que van hacer que tu mente se concentre en el “ahora”, disminuyendo poco a poco el estado de alerta de tu cuerpo y creando un ambiente de relajación, tanto física como mental.

Consejos

Existen posturas que pueden ayudarte a aliviar tu ansiedad. Aquí comparto algunas contigo:

Postura del niño o balasana

balasana

La postura del niño o balasana es considerada una asana de descanso. Para realizarla:

  • Colócate de rodillas sobre la esterilla.
  • Apoya los glúteos sobre los talones.
  • Lleva tu cuerpo hacia delante, de forma que tu frente quede descansando sobre la esterilla y los brazos estirados a lo largo del cuerpo, los hombros están relajados y el cuello también. Puedes hacerla también con los brazos estirados hacia delante.
  • Para salir de la postura, incorpórate despacio; lo último que subes es la cabeza.

Postura de savasana o del cadaver

savasana

La postura de savasana es una postura de descanso que se realiza al finalizar tu práctica para relajar cuerpo y mente. Para hacer esta postura:

  • Túmbate boca arriba, con las piernas y los brazos ligeramente separados; las palmas de las manos apuntan al cielo.
  • Una vez así, relaja todo el cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, y conforme los músculos se van relajando tu mente también lo hace, sintiendo una fuerte sensación de alivio.

Postura de uttanasana o de la pinza

uttanasana

Para entrar en la postura de uttanasana:

  • Baja el tronco hacia el suelo y coloca las manos a ambos lados de los pies; la idea es que la tripa y el pecho se junten todo lo posible a los muslos, quedando la cabeza relajada.
  • El cuello y los hombros tienen que estar relajados y las piernas firmes y estiradas. Es normal que, al principio, no llegues con las manos al suelo; puedes doblar las rodillas y, si aún así no llegas, puedes utilizar soportes para evitar forzar más de lo debido. También puedes colocar las manos sobre las espinillas o los muslos. Se trata siempre de alargar la espalda.

Postura de sarvangasana o de la vela

postura de la vela

La postura de sarvangasana es la madre de las posturas de inversiones de yoga. Se llama así porque es la primera postura de inversión. Esta postura favorece la circulación de la sangre hacia la parte superior del cuerpo.
Para entrar en la postura:

  • Túmbate boca arriba con los brazos a los lados del cuerpo y las piernas juntas y estiradas hacia delante.
  • Inhala, haciendo presión con las palmas de las manos hacia abajo y, al exhalar, levanta las piernas estiradas hacia arriba despacio, seguido de los glúteos y las lumbares, con el fin de llegar a crear una línea recta con tu cuerpo.
  • Una vez ahí, puedes colocar las manos como soporte en la cadera y los codos apoyados en el suelo para poder mantener la postura.

Y además…

Verás que poco a poco vas encontrando beneficios como:

  • Regulación de tu respuesta al estrés.
  • Liberación de endorfinas.
  • Corrección de desequilibrios del sistema nervioso.
  • Mejora el nivel de bienestar general.
  • Reducción de la tensión muscular.
  • Aumento del flujo sanguíneo.
  • Disminución de la frecuencia cardíaca.
  • Aumento autoconfianza.
  • Aumento de los niveles de GABA (conocido como neurotransmisor de la calma y la relajación ya que regula la excitabilidad cerebral reduciendo niveles de estrés y ansiedad).
  • Aprender a manejar posibles crisis de ansiedad en las que puedes llegar a agobiarte principalmente porque tu respiración va a ser superficial y rápida, es vital para reducir los síntomas, y esto lo vas a conseguir, poniendo en práctica las técnicas de respiración aprendidas de yoga.

Puedes hacer las posturas por tu cuenta o apuntarte a un centro de yoga y probar los diferentes tipos de yoga a los que puedes apuntarte antes de decantarte por alguno en concreto; los hay más suaves como el yoga restaurativo o el yin yoga o más dinámicos como ashtanga, jivamukti o vinyasa.

Para terminar, te dejo una meditación enfocada a aliviar la ansiedad, guiada por Lucía.

Namasté ✨