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THECLASS yoga

APRENDE A MEDITAR

Profesor de yoga Lucía Liencres

Lucía Liencres

TIPO DE YOGA

Meditación

NÚMERO DE CLASES

10

DURACIÓN TOTAL

2 hora y 24 min

NIVEL

Todos los niveles

INTENSIDAD

Suave

FOCO

Caderas

SOPORTES

Bloques, Bolster

PLAN

Premium

DESCRIPCIÓN

Literalmente, la palabra medi-tar está formada por: “medi” = medio,centro y “tar” = estar, stay, stare.

Meditar es “estar en el centro”, y ese centro es el objeto que elegimos para enfocarnos en la práctica. Lo más sencillo y más fácil para elegir es, normalmente, la respiración. Porqué es algo que siempre está con nosotros, fácil de notar, y a lo que normalmente no prestamos mucha atención.

Hay distintos «objetos de meditación» que varían en las distintas tradiciones: podemos meditar enfocándonos en la respiración, en las sensaciones corporales, en los sonidos a nuestro alrededor, mirando a una vela, creando una imagen mental, repitiendo un mantra (silenciosamente o no), pero todas estas técnicas tienen algo en común: en todos los casos se trata de elegir un objeto / foco de meditación y centrarnos en ello. Nos daremos cuenta de que nuestra mente empezará a divagar muy pronto, alejándose del objeto de meditación, porqué llegarán pensamientos o incomodidades físicas, así que nuestra tarea es, en cuanto nos demos cuenta de que nos hemos distraído, traer la mente de vuelta a nuestro foco de atención con amabilidad y sin frustración, todas las veces que sea necesario.

Para empezar a meditar no necesitas dedicar muchísimo tiempo, ni elegir un lugar o contexto especial: puedes sentarte de forma cómoda en tu casa, poner una alarma de 5 minutos, y observar tu respiración tal y como se manifiesta espontáneamente, enfocándote en tu nariz, o en el pecho, o en el abdomen, notando las sutiles sensaciones que se producen en esas zonas de tu cuerpo cuando respiras.

Vivimos todos de forma muy acelerada, sin prestar atención a nada, somos multitarea y hacemos mil cosas a la vez – nuestra mente es como un mono, que salta de rama en rama todo el rato, y justo así la representa la tradición budista. Pensamos, planificamos, controlamos, organizamos, repasamos, recordamos… La práctica de meditación nos ayuda a lidiar con todo ello: con el tiempo empezamos a conectar con un lugar más profundo en nuestro interior, que siempre está en calma, a pesar del oleaje continuo de nuestras mentes y nuestras vidas. Es un poco como las profundidades del mar, que siempre están en calma, a pesar de que haya tempestad en la superficie.