THECLASS yoga

APRENDE A MEDITAR

Profesor de yoga Lucía Liencres

Lucía Liencres

Objetivo

Relajarme

Nivel

Principiante

Duración media

14 min

Tipo

Meditación

Intensidad

Suave

Soportes

Bloques, Bolster

Popularidad

1330 visualizaciones

Plan

Premium

Descripción

Literalmente, la palabra medi-tar está formada por:

“MEDI” = medio, centro | “TAR” = estar, stay, stare.

Meditar es “estar en el centro”, y ese centro es el objeto que elegimos para enfocarnos en la práctica. Lo más sencillo y más fácil para elegir es, normalmente, la respiración porque es algo que siempre está con nosotros, fácil de notar y a lo que normalmente no prestamos mucha atención.

Hay distintos «objetos de meditación» que varían en las distintas tradiciones: podemos meditar enfocándonos en la respiración, en las sensaciones corporales, en los sonidos a nuestro alrededor, mirando a una vela, creando una imagen mental, repitiendo un mantra (silenciosamente o no), pero todas estas técnicas tienen algo en común: en todos los casos se trata de elegir un objeto o foco de meditación y centrarnos en ello.

Nos daremos cuenta de que nuestra mente empezará a divagar muy pronto, alejándose del objeto de meditación, porqué llegarán pensamientos o incomodidades físicas; así que nuestra tarea es, en cuanto nos demos cuenta de que nos hemos distraído, traer la mente de vuelta a nuestro foco de atención con amabilidad y sin frustración, todas las veces que sea necesario.

Para empezar a meditar no necesitas dedicar muchísimo tiempo, ni elegir un lugar o contexto especial: puedes sentarte de forma cómoda en tu casa, poner una alarma de 5 minutos, y observar tu respiración tal y como se manifiesta espontáneamente, enfocándote en tu nariz, o en el pecho, o en el abdomen, notando las sutiles sensaciones que se producen en esas zonas de tu cuerpo cuando respiras.

Vivimos todos de forma muy acelerada, sin prestar atención a nada, somos multitarea y hacemos mil cosas a la vez – nuestra mente es como un mono, que salta de rama en rama todo el rato, y justo así la representa la tradición budista. Pensamos, planificamos, controlamos, organizamos, repasamos, recordamos…

La práctica de meditación nos ayuda a lidiar con todo ello: con el tiempo empezamos a conectar con un lugar más profundo en nuestro interior, que siempre está en calma, a pesar del oleaje continuo de nuestras mentes y nuestras vidas.

Es un poco como las profundidades del mar, que siempre están en calma, a pesar de que haya tempestad en la superficie.

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