Nunca antes 10 min habían sido tan bien invertidos

Y no, no estoy hablando de esos «10 minutitos más, por favor». Sino de todo lo contrario.

El estrés de la sociedad en la que vivimos, y la prisa de la vida, hace que la mayoría de las personas viva de forma automática, sin tiempo para pararse a pensar o dedicar unos minutos a uno mismo.

No todos tenemos o disponemos de todo el tiempo que nos gustaría, pero te puedo asegurar que con solo 10 minutos que le dediques al día para realizar esta secuencia de yoga, vas a notar unos beneficios brutales desde el primer día.

Espero que vivas una vida de la que te sientas orgulloso. Y, si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo – F. Scott Fitgerald.

Es cierto que madrugar, de poder elegir, no suele estar en nuestro diccionario. Y menos si por cuestiones laborales no tenemos la obligación de hacerlo. Sin embargo, y como bien dice el refrán: “Si quieres llegar lejos, levántate pronto”, para lo cual tendrás que olvidarte de el “no por mucho madrugar amanece más temprano”. Porque no, no amanece más temprano, pero lo que sí es seguro es que el tiempo de ayer nunca vuelve.

Lo que hagas hoy marcará el mañana, del mismo modo que lo que hagas nada más levantarte marcará el resto del día. Si en lugar de levantarte por obligación, lo enfocas desde la pasión (para cada uno será diferente), podrás afrontar el día de una manera completamente distinta: sin prisas, sin estrés, sin ruido…

Por todo ello es por lo que el yoga es una de las mejores opciones para empezar el día de forma pausada, presente y despertando el cuerpo de forma gradual. Si no lo sabías, ahora sí. Y ya tengo la respuesta a todas tus excusas.

Excusa 1: no tengo tiempo

Todos sabemos que cuando no tienes un horario establecido el tiempo vuela. Desaparece por cualquier motivo o excusa (en esto último somos expertos, gracias a nuestro «maravilloso ego«) y acabamos por abandonar nuestra práctica.

Planificar este momento te ayudará a ser constante y a comenzar el día con un propósito claro. Es decir, hacerlo siempre a la misma hora y más o menos con la misma duración hará que puedas planificar mejor el resto de propósitos.

planifícate

Pero espera, ¿cómo que el resto de propósitos? ¿Es que además de practicar yoga me puede dar tiempo a hacer algo más por la mañana? Te sonará revelador e inquietante lo que te voy a decir, pero sí. ¡Es posible!

Excusa 2: no sé cómo hacerlo

Como dice el escritor Robin Sharma en su libro “El club de las 5 de la mañana”, controla tus mañanas, impulsa tu vida. Dicho esto, merece la pena mencionar aquí las reglas para conseguirlo:

  1. La adición a la distracción es el fin de tu producción.
  2. Planifica tus prácticas de yoga en un calendario o una agenda a diario.
  3. Las excusas no crean ningún genio.
  4. Todo cambio es duro al principio, desordenado a la mitad y precioso al final.
  5. Para obtener los resultados de la élite del 5 % (si lees el libro, sabrás a quién me refiero) debes empezar a hacer lo que el 95 % de la gente está poco dispuesta a hacer.
  6. Cuando tengas ganas de rendirte, continúa.

Excusa 3: no sé si compensa

Una cosa está clara: a no ser que seas la lechuza de Harry Potter, acostándote más tarde de las 00:00 no conseguirás levantarte antes de las 8:00.

Y está comprobado que hacer una (mini) práctica de yoga a primera hora de la mañana (5-7 am) tiene y aporta una serie de beneficios:

  • Ninguno de tus vecinos (a no ser que sea alumno de TheClassyoga) estará despierto, por lo que no habrá distracciones y podrás centrarte en tu práctica con total concentración.
  • Mejora el humor.
  • Despierta la mente y el cuerpo de forma gradual, activando tus músculos, articulaciones…
  • Aumenta la productividad.
  • Favorece la respiración consciente. Tu mente está “vacía” de pensamientos, por lo que es más fácil concentrarte en el “aquí y ahora”.
  • Aumenta la energía.
  • Mejora la coordinación entre movimientos y respiraciones.
  • Reduce el estrés y la ansiedad.
  • Adquirir una disciplina en la práctica ayuda a reforzar la confianza en uno mismo llenándote de energía y positividad.
  • Aumenta el positivismo.

No hay excusas

A modo de ejemplo, y para que te sirva de ayuda, te dejo aquí una propuesta de práctica (¡y sin levantarte de la cama!) que podrás adaptar como quieras con todas nuestras clases disponibles en TheClass:

1. Empieza con la postura de viparita karani

Para hacer esta postura, junta las piernas contra la pared acercando los glúteos lo máximo que puedas a la pared y con las piernas estiradas. Los brazos déjalos estirados a los lados de la cama. Mantén la postura de 10 a 15 respiraciones.

viparita karani

Esta postura te va a ayudar si tienes las piernas cargadas, problemas circulatorios, dolor en las articulaciones, problemas respiratorios, ansiedad, estrés… También se recomienda a las mujeres cuando están con el periodo.

2. Postura de supta baddha konasana

Junta los pies dejando caer las rodillas hacia los lados, tumbándote boca arriba. Los brazos puedes ponerlos hacía atrás o a los lados, donde estés más cómodo. Mantén la postura de 10 a 15 respiraciones.

supta badha konasana

Esta postura es muy buena para la apertura de caderas.

3. Postura del bebé feliz o ananda balasana

Lleva las rodillas hacia el pecho, abrázalas y balancéate hacia los lados de manera suave y dinámica.

niño feliz 1

Desde esa posición, pasa a la postura del niño feliz o ananda balasana cogiendo tus pies con las dos manos por fuera y estirando las piernas. Mantén la postura de 10 a 15 respiraciones.

el niño feliz

4. Jathara Parivrtti o postura de torsión

Las torsiones son muy importantes para oxigenar la columna vertebral.

Ponte tumbado y flexiona las piernas hacia el pecho abrazando tus rodillas.

postura de torsión

Desde ahí, lleva las rodillas hacia el lado derecho intentando que lleguen a tocar el colchón, llevando tu mirada hacia el otro lado y los brazos estirados a los lados. Mantén la postura de 10 a 15 respiraciones.

5. Postura de la vaca y el gato

Esta postura es ideal para calentar la columna vertebral. Es importante que coordines la respiración con los movimientos de tu cuerpo.

postura de la vaca

postura del gato

Colócate con las muñecas en línea con los hombros y las rodillas en línea con las caderas. Inhala, arquea tu espalda llevando el ombligo al suelo, abre el pecho y mira hacia arriba. Al exhalar, empuja las manos contra el colchón, y mira hacia el ombligo redondeando la espalda. Repite la secuencia 10 o 15 veces.

Consejos: intenta hacerlo en ayunas, desconecta el móvil y prepara tu espacio para regalarte esta sesión.

Vídeo tutorial

Namasté ✨